Pretty Maids van camino de convertirse en unos nuevos Saxon en lo que concierne al cariño del público español y por supuesto la respetabilidad de los medios, en breve no necesariamente especializados. La banda ya se encontraba entre las favoritas del publico local durante los años 80 y su resistencia al paso del tiempo les ha colocado en una tardía rampa de acceso a la primera fila. Esta era su particular ’Future world’ y a él han llegado tras superar el cantante Ronnie Atkins dos sustos serios relacionados con el cáncer.
En 2024 reinaron en el Zurbarán Rock de Burgos y a no muchos kilómetros de distancia volvieron a hacerlo con un repertorio demoledor y muy coreable: ‘Mother of all lies’, ‘Kingmaker’, ‘Hell on high heels’, ‘Back to back’, ‘Red, hot and heavy’, ‘Pandemonium’, ‘I.N.V.U.’, ‘Serpentine’, ‘Please don’t leave me’ -adaptación de John Sykes-, ‘Rodeo’, ‘Little drops of heaven’, ‘Future world’ y ‘Love games’. Hubo temas de todas sus épocas y una buena parte de su extensa discografía, cual muestrario de composiciones de naturaleza muy diversa.
La dupla de Atkins y el también fundador y guitarrista del grupo Ken Hammer justificó con creces su condición de indiscutibles cabezas de cartel. Una elección “de consenso” por parte de la organización, contra la que resulta imposible encontrar argumento alguno. El escenario lució magnífico con su logotipo al fondo y el sonido fue el mejor de la jornada. La profesionalidad es un grado y en este caso se nota la experiencia de décadas.
No olvidemos a los restantes músicos de esta rodada máquina danesa de Hard Rock “a la europea”: Rene Shades al bajo, Allan Tschicaja en la batería y Morten Sandager a cargo del teclado. Ellos y sus “jefes” supieron interactuar con el lleno que presentaba el auditorio de una manera natural y afable, sin los divismos y actitudes contradictorias que sí acusaron otros compañeros de cartel.









