Hay muy poca narrativa escrita en castellano sobre la cultura del Rock Duro y el Metal y cualquier aportación es bienvenida por su innata condición de valiente y aperturista. ‘Blackout”, de Miguel González Ledesma, es uno de los últimos hallazgos en materia de ficción inspirada en el mundo de la música y nace de la imaginación y buen hacer de un escritor novel natural de la siempre rockera ciudad de Madrid.
Esta novela de casi 170 páginas irrumpe en nuestra cultura con la frescura de todo debut creativo y lo hace desde dentro de la propia escena especializada, de la que Miguel es un absoluto conocedor. Tras algunas experiencias en medios independientes, este “heavy” del 73 -que por lo tanto vivió el final de los dorados años ochenta siendo casi un adolescente- se ha animado a fabular una historia que bascula entre la novela policiaca (o de detectives en este caso), la crónica costumbrista y hasta cierta naturaleza de investigación periodística.
Aquí todo es música, desde el prólogo y la “intro/portada” al epílogo o la denominación de los distintos capítulos, que unas veces remiten a términos técnicos como “libreto”, “maxi-single”, “disco de oro”, “metrónomo” o “duelo guitarrero” y otras apuntan a títulos musicales o cinematográficos bien conocidos como ‘Where the eagles dare’, ‘Aces high’, ‘Still loving you’ o “Regreso al futuro”. Cada uno de los casi treinta cortes -como diríamos si nos refiriésemos a un vinilo- tiene una identificación claramente musical o artística, muy significativa de lo que vamos a encontrar en la subtrama de personajes y situaciones.
La sinopsis de esta farsa gira en torno a Castro Mercado, un detective privado al que un encargo profesional conduce a las profundidades de la industria discográfica y la primera línea del Rock Duro nacional e internacional. El asesinato de una estrella del Rock le obliga a profundizar en un mundo que desconoce y pronto se cruzará con decenas de personajes cuyos nombres y apellidos de ficción están llenos de guiños a personalidades reales de nuestra música, tanto a escala local como global. Otras referencias a la imaginería del Heavy Metal aparecen por doquier en las situaciones más inesperadas del relato, arropando en un universo muy cómodo a quienes no sean lectores habituales de ficción.
Resulta divertidísimo observar la capacidad de Ledesma para jugar con el conocimiento del lector más especializado, al que pone a prueba con su incansable juego de nombres propios. Estos “cameos” están en la línea de una trama muy dinámica y plena de diálogos. Ese equilibro logra introducir la tensión propia del argumento, al tiempo que aliviarlo con buenas dosis de un caustico sentido del humor.
Habrá quien pueda creer que las situaciones que describe Ledesma son exageradas, pero para quien cuestione una posible veracidad o inspiración en un mundo (casi) 100% real, nada como recomendar la escucha del podcast “Simpatía por la industria musical”, de Carlos Galán en Subterfuge Radio. La realidad supera a la ficción cuando de ejecutivos y grandes compañías del entretenimiento se trata, así que poco se diría exagerado en esta divertida disección del negocio.
La intriga es constante en ‘Blackout’, con giros inesperados en esta especie de guión novelado que bien podría ser adaptado al cine. La inventiva de Miguel cabalga a lomos de una moto de gran cilindrada y vibra con cada nuevo episodio, a los que dota de un contagioso entusiasmo. Las píldoras de ironía y parodia que introduce en este guiso literario son otras de sus bazas para conquistar al lector.
Hay romance, tragedia, suspense y hasta la introspección continua de Castro, el centro de la acción. A su alrededor se mueven muchos estereotipos del mundo musical, desde “estrellas” en horas bajas a secretarias de dirección… y toda una flota de taxistas con desmedido amor por el Rock y el Metal. Ídolos reales de ambos estilos entran y salen de la narración con una naturalidad que desarma y divierte. Sólo dos para abrir boca: Bon Jovi, Rudolf Schenker (qué menos con este título) … y averigüen ustedes el resto.
‘Blackout’ se despide con una selección de diecinueve canciones para ilustrar la lectura con música de fondo o simplemente completar la experiencia de esta primera obra de M.G. Ledesma. El libro ha sido publicado por Entrelíneas Editores y su mera existencia nos ayuda a seguir construyendo ese edificio de la cultura rockera de inspiración local que tantos estamos empeñados en levantar. Completistas, a por él.
Leo Cebrián Sanz









