La música es una de las formas de expresión de la cultura Rock y como por definición la cultura evoluciona y se adapta a los vaivenes de la sociedad, la música Rock, al adaptarse a esos cambios sociales, es muy rica en diferentes estilos. Éstos fueron surgiendo a lo largo de las décadas conforme iban produciéndose los diferentes cambios.

Otra puntualización que quiero hacer es que la música Rock también es música, sin apellido. Por lo tanto, puede ser interpretada por cualquier músico o grupo de músicos; no tiene que ser ejecutada necesariamente por “músicos rockeros”.

En las décadas de los años 30 y 40, el Blues y el Góspel eran la forma de expresión habitual de un pueblo negro oprimido, que reclamaba tímidamente sus derechos por miedo a la represión de un país que tampoco andaba muy boyante a nivel social y económico. Allí los blancos se expresaban mediante la música Country. Solía ser más alegre y divertida, ya que normalmente se utilizaba para celebrar fiestas; los negros tenían poco que celebrar. De ahí que la música Rock sea casi siempre reivindicativa y exprese mensajes sociales y comprometidos, aparte de los consabidos de amor, desamor, recuerdos…

En este enlace tenéis un Góspel interpretado por unas voces extraordinarias y grandes músicos.

 

Llega la década de los 50 y las condiciones sociales comienzan a cambiar para mejor, a unos más que a otros. Eso tuvo su reflejo en la música, aunque los mensajes que contenía la parte que provenía de los negros seguían siendo contestatarios y reivindicativos. Esta música evoluciona a la alegría y aparecen el Rock and Roll negro (como curiosidad: fijaos si es una evolución del Blues, que al principio tocaban los mismos compases a una mayor velocidad), el Rock and Roll blanco, el Surf, El Du-Duá…

En este enlace podéis ver un poco de Rock and Roll, que ya tocaba.

 

Llegamos así a la década de los 60, cuando casi se logra el cambio de sociedad por el que se estaba luchando, una sociedad que cada vez era más reivindicativa y salía continuamente a demostrarlo a la calle. Todo el mundo creía que se iba a poder conseguir y el fenómeno social se manifiesta en una evolución musical sin precedentes, donde todos creían que podían aportar algo a esta lucha. Lo hacían desde los más diferentes estilos musicales, con lo cual la cultura Rock era cada vez más luchadora por evitar los desequilibrios.

Entre tanto, los estilos musicales florecían como las setas. Folk, Blues Rock, Soul, Beat, Rhythm and Blues, Rock con Raíces…; como vemos, una riqueza sin precedentes no sólo en lo espiritual y social, sino también en lo musical. Esta variedad de la cultura Rock la hizo algo increíblemente rico y que el poder se empeñaba en denostar, esconder, perjudicar, ignorar…, y tildar de contracultura. La denominaban así porque se opone a sus intereses, cuando por definición la verdadera cultura es ésta, ya que tiene las raíces en el pueblo. ¿No será la contracultura la que los poderes proponen, la que viene de arriba y no del pueblo llano?

En este enlace, un poco de la ruptura de esquemas de la que ya os he hablado.

 

Y con esta ebullición nos adentramos en la década de los 70, en la que al principio todo parecía que iba a continuar por el camino abierto en la década anterior. Sin embargo, los poderes pudieron con el sueño y lo terminaron derrotando. Volvimos  poco a poco al sendero del rebaño y nos hicieron cada vez más dóciles y borregos, siguiendo las consignan que nos marcan.

Eso sí, para no volver a tener los mismos tropiezos, nos lo disfrazan haciéndonos creer que somos nosotros los que decidimos. Primero nos crean una necesidad y al final somos nosotros los que la elegimos. Otra de las argucias empleadas es el haber hecho a lo largo de los años un sistema educativo indigno de un ser humano, en el que eliminan el libre pensamiento y la capacidad de crítica. De esta manera, nos amaestran y vamos por donde nos indican; sin duda, ahora lo hacen de forma más inteligente.

Además, de vez en cuando dejan un resquicio para la protesta y todo se queda en la máxima que ya predicaban los romanos: “al pueblo pan y circo”… y así nos encontramos. De todas formas, con la inercia que se traía de la década anterior, aquí la cultura Rock siguió creciendo un tiempo para luego estancarse antes de decaer y prácticamente tener que esconderse, lo cual también influyó en la riqueza de la expresión musical: Psicodelia, Funky, Fusión, Rock Progresivo, Reggae, Rock sinfónico, Rock Duro, Heavy Metal, Rock Sureño…

Una interpretación magistral de todo un clásico del Blues Rock.

 

Y entramos en los “estertores”. La década de los 80 se convirtió en el fin, nos pusieron en manos de “la modernidad” y la imagen, el contenido dejó paso al continente…, y ya sabéis que la cultura Rock es sobre todo contenido. Por lo tanto, los distintos poderes consiguieron su objetivo y pasaron al Rock a las catacumbas de la cultura y la música. Un ejemplo claro lo tenemos en el Punk, que se convirtió en un pequeño lapsus de tiempo de ser un movimiento contestatario y reivindicativo a una moda de grandes almacenes y tiendas exclusivas.

Todo un ejemplo, tanto por la música como por la localización y la interpretación de que el Rock es cultura.

 

 

Creo que con este texto queda claro que la cultura Rock, al ser tan densa y comprometida, al abarcar a la vez grandes estratos de la sociedad y extenderse por todo el mundo, encontró en la música una de sus formas ideales de expresión y no se pusieron cortapisas a hacerlo con los más diferentes géneros musicales. Para que os quede un poco más claro, os dejo este árbol genealógico en el que he intentado mostraros lo que pienso de cómo debería entenderse este proceso. Unas raíces comunes que se filtran a través de una guitarra eléctrica, formando ese denso árbol con los diferentes estilos musicales que forman la cultura Rock.

Miguel Luis Carrasco Ramo