La contracultura “son los valores, tendencias y formas sociales opuestas a las establecidas en una sociedad. El término fue acuñado por el historiador estadounidense Theodore Roszak en su libro de 1968 El nacimiento de una contracultura”.
En esta definición que es la aceptada a nivel institucional, echo en falta aclarar quién es el que establece cuales son los verdaderos valores, tendencias y formas sociales…, indiscutiblemente es el poder establecido, con lo cual mi desacuerdo es totalmente manifiesto. Porque como vemos en la definición de cultura que tenéis a continuación, esta es la que se origina en el pueblo, nunca en el poder.

La cultura es, según el diccionario, “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc., de un pueblo. Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”
Si la cultura no se origina y evoluciona en el pueblo, sino que lo hace desde el poder establecido, será toda una manipulación en función de los intereses de éste, ya que como vemos habitualmente, los poderes de cualquier tipo, sólo buscan su interés, nunca el del pueblo.
El término contracultura se refiere a aquellos movimientos culturales que se oponen a la cultura dominante o hegemónica. La idea de contracultura proviene de la lengua inglesa (counterculture). Así se denomina al conjunto de las actitudes, las acciones, las costumbres y los valores que resultan opuestos a los principios de la cultura dominante. Aunque hay tendencias contraculturales en todas las sociedades, el término contracultura se usa para referirse a un movimiento organizado cuya acción influye a las masas y persiste durante un periodo considerable. Así pues, una contracultura es la realización de las aspiraciones de un grupo social marginal —por ejemplo: el romanticismo del siglo XIX, la bohemia que se inició en el siglo XIX, la generación beat de la década de 1950, los movimientos contraculturales de los años 1960, influidos por la generación beat; el movimiento hippie nacido en la década de 1960 y el movimiento punk de finales de los años 1970. También se pueden considerar movimientos contraculturales, los basados en las filosofías orientales, el Ubuntu africano y hasta el cristianismo en sus primeros años, porque todos ellos tienen múltiples factores en común, como el buscar en el interior de sí mismo para estar en paz cuerpo y espíritu, la convivencia con la naturaleza, la no discriminación por razones de sexo, raza o religión, la no violencia, el no a las guerras y la defensa del individuo ante las imposiciones globales para desvirtuarlo.

La palabra puede entenderse en dos sentidos: por una parte, constituye una ofensiva contra la cultura predominante; por otra parte, es una «cultura a la contra» que permanece (al menos en un primer momento) al margen del mercado y los medios de formación de masas, es decir, en el underground.
Se le ve a la contracultura como una desintegración de estructuras y formas llevadas a cabo dentro del mismo orden social. Este fenómeno no es lineal, por lo tanto, al no mostrarse como una estructura formal a simple vista, se le relaciona con el caos y desorden social, lo cual es totalmente falso, al provenir del pueblo. Las estructuras de la contracultura se van modificando con base en los intereses que son pertenecientes al statu quo. Yo destacaría que la mal llamada contracultura no está contra la propia cultura, sino contra la forma en que ésta se encuentra impartida.
Los llamados grupos de contracultura se oponen a los valores sociales dominantes por medio de símbolos o acciones públicas. En este sentido, desafían las normas establecidas en el seno de la sociedad por parte del poder establecido a través de muchos recursos.
¿Quién determina que es la contracultura y quienes la forman? Está claro, el poder establecido, que además según todas las reflexiones que os ido poniendo anteriormente, es el que ha usurpado y sigue usurpando ser el dueño de la cultura oficial, cuando los únicos dueños, si es que los hubiere, es el pueblo llano, por lo tanto, mi propuesta es que, aunque quede muy bonito el llamar al ROCK contracultura, lo nuestro es cultura, al igual que lo fueron los diferentes movimientos anteriores que os he mencionado, y así deberíamos defenderlo, porque la verdadera contracultura, es la que nos viene impuesta desde el poder establecido, que es el que decide que cuando algo se opone a sus intereses, lo tiene que atacar y destruir como ha venido y seguirá haciendo a lo largo de los tiempos.
Miguel Luis Carrasco Ramo 2024

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