FILOSOFIA Y MODO DE VIDA PROPUESTA POR LA CULTURA ROCK

La Generación Beat fue un movimiento literario que surgió en Estados Unidos a principios de los años 50. Se caracterizó por su rechazo al conformismo y a la moralidad estadounidense de la época. Los autores de esta corriente se oponían a la represión social eran pacifistas, se oponían a cualquier clase de violencia, proclamaban el amor libre, entendido como respeto a las diferentes sexualidades, defendían la igualdad sin distinción de sexo, raza o religión, desarrollaron una gran espiritualidad buscando la comunión cuerpo y espíritu, y buscaban explorar nuevas formas de expresión.

Ellos mismos se autodefinían como, bichos, desarrapados, harapientos, fuera de lugar en una sociedad que iba limitando su libertad. Este desarraigo le llevó a rechazar los valores tradicionales de la sociedad de los años 50. Sus escritos reflejan su firme voluntad de liberarse de las asfixiantes convenciones sociales de la época, así como de buscar un sentido a su existencia. Compañeros de esta búsqueda fueron las drogas, el alcohol, y la espiritualidad, especialmente el budismo, todo ello mezclado con un continuo viajar por los Estados Unidos, para conocer de primera mano la realidad de un país desconocido para la mayoría.

En la jerga local estadounidense de la época, el término “beat” indicaba la cultura, la actitud, la forma de ser, la identidad y la literatura; mientras que la palabra “beatnik” se utilizaba para estereotipar y degradar la cultura beat; era imagen, moda, tal como aparecía en los personajes de historietas, muchas veces violentos, que difundían los diarios y revistas. Con el tiempo, la denominación terminó siendo aplicada de manera indiscriminada, tanto al estereotipo como a los artistas de la generación beat y a sus seguidores. Tanto los beats como los beatniks, se diluyeron en la segunda mitad de la década de los 60, dando paso al movimiento hippie que se basaban en sus mismas doctrinas, pero dándole un poco de color.

Por lo tanto, la cultura rock, basada en estos movimientos fundamentalmente, se aleja totalmente de la imagen que los diferentes poderes establecidos le han venido asignado, siempre mostrándola como marginal, sucia, violenta,…, buena cuenta de ello la suelen dar las diferentes imágenes recurrentes que se utilizan en medios de comunicación, películas,…, mostrando siempre que hablan de rock, a unos pandilleros que hacen huir a la gente de bien, por su aspecto de violentos macarras y pendencieros, cuando la realidad de la propuesta que se hace desde la cultura rock primigenia es todo lo contario, siempre planteando la defensa de una sociedad en la que valorando la individualidad de cada miembro, éste busque la asociación en comunidades que defiendan un bien común integrado en la naturaleza, no violento, igualitario, sin ningún tipo de discriminación, espiritual,…, y huyendo de un capitalismo salvaje y corrupto donde priman los intereses individuales siempre respaldados por grupos aborregados sin ningún tipo de criterio.

 

 

Bien es verdad que a toda esta imagen falsa de la verdadera cultura rock, hayamos contribuido nosotros mismos a través del encumbramiento que hemos hecho, sobre todo de músicos o bandas, que bajo la imagen y un sonido rockero han hecho y siguen haciendo abuso de un status que no se corresponde con la verdadera cultura rock, ya que son caprichosos extremadamente consumistas y que sólo buscan en sus excentricidades una verdadera satisfacción personal; independientemente , que por determinados intereses propagandísticos propiciados por la todopoderosa industria de la música, de vez en cuando, hagan declaraciones oportunistas y sólo en función de un interés publicitario en busca de aumentar sus beneficios económicos, lo cual debería aumentar mucho más nuestro desprecio más que su aplauso, porque lo que hacen es aumentar el crecimiento de los estereotipos falsos que el poder siempre nos asigna, para seguir marginándonos y tratándonos de lo que verdaderamente no somos.

No olvidéis, nuestro origen está en un pueblo humilde, perseguido, que trata de conservar y evolucionar sus tradiciones, por lo tanto, culto y la cultura nunca es violenta, ni discriminatoria, ni arrogante, ni supremacista.

Miguel Luis Carrasco Ramo 2024