La gran decepción del festival celebrado en el Palacio de Congresos y Exposiciones de León llegó con la presencia estelar de Steelheart, un grupo muy querido en España que sin embargo no respondió a las expectativas. Era la primera vez que actuaban en nuestro país como consecuencia del momento Grunge que impidió su crecimiento y expansión más allá de Estados Unidos y para muchos/muchas suponía una ocasión especial y única.
El vocalista Miljenko Matijevic hizo gala de una actitud equívoca que tan pronto parecía displicente como fruto de una cierta dejadez. Entre la chulería y el masticado continuo de chicle, el público fue perdiendo la paciencia con el cantante. El intérprete de origen croata se desprendió pronto de la cazadora de cuero y lució su torso bajo una camisa negra abierta. Quienes le acompañaron fueron Joe Pessia a las seis cuerdas, James Ward al bajo -también como corista- y Mike Humbert en la batería.
El cuarto de hora inicial de espectáculo resultó óptimo y esperanzador. Parte de la audiencia se sorprendió al escuchar como tres primeras balas los temas interpretados para la banda sonora de la película ‘Rock Star’: ‘Blood pollution’, ‘Livin’ the life’ y la célebre ‘Stand up’. El recuerdo de este largometraje nos metió de lleno en un concierto que no obstante fue de más a menos.
El repertorio propio de Steelheart que sonó a partir de ese momento fue el compuesto por ‘My dirty girl’, ‘Gimme gimme’, ‘Cabernet’ -que sirvió de interludio para los solos de bajo y guitarra-, ‘She’s gone’, ‘Everybody loves Eileen’ -con la introducción guitarrística a cargo del propio líder de la formación-, ‘I’ll never let you go’ -esta vez con la acústica acompañando a la voz- y ‘We all die young’, otro clásico del largometraje «inspirado» en Judas Priest y Tim «Ripper» Owens. Hubo tiempo para la balada y un Hard Rock de mucho oficio, que pese a lo irregular de su desarrollo fue apoyado con palmas por el (más que nunca) respetable asistente medio del Lion Rock Fest.









