Los poemarios han llegado a nuestra música gracias a “Metal 666”, la obra de Raúl Jiménez Sastre publicada por su propia editorial: Firma RJS. Con una frase global que resume el espíritu de la obra -“Fuerza, literatura y Metal”-, el autor comienza su libro con las dos acepciones de la palabra “epopeya” y dedica su esfuerzo creador “A las nuevas generaciones, a quienes la magia de los falsos mesías pretende hipnotizar”.
Sastre nos orienta respecto a lo que vamos a encontrar «negro sobre blanco»: “Una epopeya, una filosofía de vida, una interpretación de la realidad desde la fuerza del Rock y el Metal dirigida a ti. Un poderoso mensaje unificado de todos y para todos que constituye un legado universal de esperanza y lucha. Fuerza, Literatura y Metal para todo aquel que desee liberar su Yo y combatir por la batalla del alma”.
Tras un breve prólogo que asume el mismo Raúl, las 82 páginas del libro se desarrollan mediante pequeños capítulos denominados con una nomenclatura casi mística: “Invocación”, “La elegida”, “Anunciación”, “Revelación” -en cuatro cantos del primero al cuarto-, “Oración”, “Resurrección”, “La Anticristo” y “Verbos proféticos”.
El dramatismo y la encrucijada del planteamiento se sustancia aquí en forma de poesías apasionadas y una poliédrica mirada interior. Algunos versos de cada composición se traducen al comienzo de cada canción para introducir al lector en este viaje musical de carácter muy personal, que bascula entre lo onírico -a veces pesadilla- y una liberación personal de los demonios de cada cual a base de voluntad y lucha.
“Metal 666” respira religiosidad -o más bien espiritualidad- y paganismo a partes iguales, mientras su protagonista inspira sus reflexiones en canciones emblemáticas de nuestra cultura: ‘Child in time’, de Deep Purple; ‘Black Sabbath’, de Black Sabbath; ‘The number of the beast’, de Iron Maiden; ‘Caught in the middle’, de Dio; ‘Hellraider’, de Judas Priest; ‘Princess of the dawn’, de Accept; ‘East meets west’, de Doro; ‘Under the graveyard’, de Ozzy Osbourne, y la postrera ‘If you want blood (You got it)’, de AC/DC.
Leo Cebrián Sanz









