Estamos acostumbrados a oír cómo se utiliza el término “Pop” con una alegría desmedida por parte de los medios de comunicación, sobre todo cuando se refiere a música, aunque también hace referencia a otras artes. Como dije en anteriores ocasiones, puede ser por desconocimiento de su significado -cosa que me parece mal en un profesional-, o por manipulación desmedida del término para crear una imagen distorsionada de la realidad -lo cual me parece aún peor-, pero ya sabemos cómo se las gasta el poder con tal de conseguir sus objetivos.

Creo que no está mal que repasemos los conceptos para intentar poner las cosas en su sitio. Si nos ceñimos al término “Pop” como tal, “estamos hablando de un movimiento artístico fundamentalmente creado por el poder en la década de los sesenta con el único fin de conseguir mucho dinero fácil en poco tiempo”. Nada más lejos de un movimiento cultural, ya que su objetivo es consumista sin contenido y donde también hay una explotación de todos los intervinientes en la cadena productiva en la que no importa aplicar el lema de “Usar y tirar”. Así ocurrió que muchos de los intervinientes en estas producciones fueron “flor de un día”.

 

 

Por otro lado, también se utiliza el término “Pop” como raíz de “Pop-ular”. En este caso sí estamos hablando de cultura, ya que se refiere a hechos creados en el pueblo, con lo cual se aplica a la cultura Rock como popular (proveniente del pueblo), que como vimos anteriormente es el que la crea, la evoluciona y la adapta a la sociedad en la que le toca vivir.

Aquí si podemos considerar que es cultura, al estar dotada de contenido y no ser solo un envoltorio bonito que solo llama la atención por su colorido pero que pasado el tiempo se queda en la papelera. La gran diversidad de géneros y estilos musicales que intervienen en la cultura Rock se pueden identificar como Pop cuando se utiliza éste como raíz de popular, pero nunca se debería hacer referencia a ellos como “Poperos”; así, el Blues, el Gospel, el Country, el Rock and Roll, el Soul, el Rock Duro, el Folk… todos son músicas “Populares-Pop”.

 

 

De este modo, tenemos que ser conscientes de que una utilización errónea del término “Pop” nos puede llevar a equívocos que tienen significados totalmente diferentes y que no deberíamos aceptar, ya que tras éstos se puede encontrar la manipulación en busca de determinados intereses que siempre va a ejercer el poder, en detrimento del verdadero sentido y significado de la cultura Rock.

También es cierto que ese término “Pop” que se acuñó en los sesenta como sinónimo de divertimento sin ir más allá -e incluso en ocasiones se utilizaba como insulto para describir a cierto tipo de personas que no tenían ningún compromiso con la sociedad-, con el tiempo se fue mezclando con músicas rockeras y es entonces cuando aparecen mestizajes que enseguida recibieron nombres como “Pop-Rock”, “Pop-Psicodélico”, etc.

En España, que siempre vamos un poco a remolque del resto del mundo, nos vimos abocados a un Pop con imitación británica casi por imperativo legal, ya que en los compromisos que la dictadura tuvo que aceptar para ir abriendo las fronteras progresivamente se colaron estas modas venidas de fuera y se permitió que hubiese conjuntos de música “yé-yé” a imitación de los foráneos, pero con ciertas limitaciones.

La censura no podía dejar libertad total, había que ejercer cierto control. A pesar de ello, estos conjuntos proliferaron como setas y una fórmula que encontraron para salvar el control fue crear un Pop que tenía raíces en la música popular española.  Con ello tenemos que se genera un estilo musical que ya no sólo es comercial, sino que incluye algo de la cultura popular (tal vez estábamos asistiendo, sin saberlo, a un mestizaje, a una fusión de estilos), aunque en la mayoría de los casos y siguiendo las directrices de las poderosas compañías musicales, sólo buscaban el dinero fácil y rápido, cosa que consiguieron, entre otras cosas, con la conocida como “canción del verano”.

 

 

Miguel Luis Carrasco Ramo 2025