Hace unas semanas tuvimos la oportunidad de conocer en un pueblecito de la provincia de Girona al gran I.K.O., el autor de este fanzine de la segunda mitad de los años 80 especializado en Rock Duro y Heavy Metal. Su publicación alcanzó la decena de números, cinco de los cuales han sido reeditados en modo facsímil por Albert Solé, director de Micronauta Ediciones y máximo responsable de la revista “La Cataluña Metálica”, en colaboración con los sellos Gadir Records y Héroes de Culto.
‘Breaker’ fue un fanzine autogestionada e independiente, que dedicaba sus 28 páginas en blanco y negro a glosar la actualidad nacional e internacional de los géneros musicales arriba citados. Costaba 50 pesetas (un euro = 166 pesetas) y se distribuía en comercios locales y mediante el intercambio postal con quienes conocieron de su existencia fuera de su territorio más cercano.
A día de hoy, el principal interés del fanzine es su tratamiento de la escena local de Euskadi, en tiempos heroicos y de resistencia para quienes eligieron el Heavy en lugar de ese Rock Radical Vasco que todo lo monopolizaba. De hecho, el ‘Breaker’ se significó por ser un medio muy batallador con las siempre esquivas autoridades municipales, tan poco propicias a colaborar en los festivales o conciertos heavies que se pretendían organizar en la localidad. En un inserto especial que se ha añadido a aquel primer número, el propio I.K.O. cuenta esto y mucho más en un ilustrativo texto que pone al aficionado o coleccionista en el contexto adecuado para entender el valor histórico y testimonial de la publicación.

Esta “revista para fans” comenzó a ver la luz en noviembre de 1985 en la localidad guipuzcoana fronteriza de Pasajes y fue capaz de hacer compatibles en sus cuartillas a Bon Jovi y Mötley Crüe con UFO o Venom. Sus redactores y colaboradores reflejaban la actualidad mediante biografías de bandas, entrevistas a las formaciones más geográficamente cercanas -y otros cuestionarios a grupos internacionales de renombre simplemente traducidos-, crónicas de conciertos o la plasmación en castellano de letras o adaptaciones a la lengua común de canciones emblemáticas (“Letras de Metal”).
El resto de los contenidos resultaba de lo más complementario al esfuerzo central, con una “Introducción” a modo de editorial y secciones más o menos fijas como “Duras Ondas” -reservada a los programas de radio de sonidos afines-, “El Correo del Zar” con las opiniones de los lectores, los pasatiempos de sus divertidos “Heavygramas”, “Atrévete! con el test” o “Sopa metálica”, el espacio exclusivo de los grupos locales y un surtido final con próximos lanzamientos (“Vete ahorrando”), mercadillo (“Trapicheo”), “Noticias locales” -e internacionales y de última hora- y un revoltijo de breves informativos (“Noticias por telégrafo”). ‘Breaker’ hasta se permitía el lujo de regalar en cada edición un póster central de cuatro cuartillas extensible, que por supuesto también forma parte de esta reedición tan digna como atractiva.
Leo Cebrián Sanz









