Tras una intro narrada titulada ‘De veritate ceasaris’, a la que ponía voz en castellano la garganta de Maurizio DiMaggio, el primer disco de Casus Belli explotaba con toda una fantasía de Power Metal titulada “El Baler (1898)”, en la que el artista invitado era José Andrea, la eterna voz de los Mägo de Oz clásicos.
Porque en efecto, ‘Ad Calendas Graecas’ fue hace apenas dos años todo un desfile constante de estrellas invitadas que hacían aún más grandes las canciones de este álbum. Antes de detallarlas conviene recordar que la formación base que las defendió en estudio fue la compuesta por el guitarrista Juan Diego Ortihuela y el bajista Carlos Álvarez ‘CharlieBass’, que eran los firmantes de la mayor parte de las letras y músicas incluidas en el CD publicado por Thundersteel Records, el sello discográfico de la distribuidora SteelOnSteel.
J.D. Ortihuela fue el autor único de “Para ti” -en cuya interpretación echó una mano el vocalista Óscar Awake-, mientras que de varias de las restantes se ocupó de la música, dejando la letra para su compañero. Fue el caso de la ya citada “El Baler (1898)”, ‘Arianne’ -con nueva cesión a José Andrea- y los versos en inglés de ‘Sentenced to death’ -con nada menos que Tim ‘Ripper’ Owens cantando en inglés en el micrófono-, la también estelar colaboración de Ralf Scheepers en ‘Pain’ y ‘A light in the darkness’, esta vez con Henning Basse tomando la palabra.
Por cierto, que la pista extra de ‘Ad Calendas Graecas’ era una versión bilingüe de “Resistiré”, que en la letra en inglés que volvía a interpretar Henning pasaba a ser ‘Stand up’. Algunos párrafos se alternaban en castellano por parte del propio Sherpa y otros sonaban en inglés gracias a la implicación del invitado internacional. La mezcla daba como resultado una singularidad de versión que bien podría ser considerada histórica por su valentía conceptual.
Otro equipo de composición fue el formado por Juan Diego a las notas musicales y F. Melero a los versos en “Punto de partida” -que vocalmente lucía gracias a la aportación de Isra Ramos- (ex-Avalanch) y “Nada que temer”, reservada al siempre inquieto y vitalista Tete Novoa (Saratoga).
En cuanto al bajista Carlos, él también fue quien compuso el fondo musical del prólogo, además de compartir la partitura con su compadre a las seis cuerdas en “Granja animal”, a la que ya hemos indicado que sumó la letra. Los créditos de autoría se cierran con el trabajo de F. Melero -letra en “Punto de partida” y “Nada que temer”.
Leo Cebrián Sanz









