‘Tutti tributti», por Juan Álvarez López «El Lestrastero»

26 / 04 / 2023

Soy consciente que me adentro en terreno minado, ya que tengo amistades dentro de grupos tributo, o que mantienen una estrecha relación con ellos; pero… sinceridad obliga y la opinión es libre, así que, sin despotricar ni echar por tierra a nadie, pongo de manifiesto que lo de los grupos tributos… desde mi punto de vista se ha salido de madre.

Siempre que surge el tema de las versiones, me acuerdo de un bar de Barcelona (Roxy Rock Café), que llegó a ser el equivalente al CBGB de New York, aunque con grupos de rock duro peninsular. Pero bueno, eso ya será harina de otro costal para esparcirla en una futura entrega. El caso, es que, en ese bar nos juntábamos varios clientes habituales para ensayar repertorios ajenos. Los había que tocaban en grupos y los había que no, (en mi caso, tocaba lo justo y sin grupo), y hacíamos un monográfico de un conjunto determinado cada seis meses o así, como sucedió con Barricada, Rosendo, Porretas, Extremoduro, Marea, etc. Todo eso consistía en que se ensayaba a conciencia un mini-repertorio de la banda elegida, y un determinado día se llevaba a la práctica con público y sin cobrar entrada (aclaro).

Lo que yo siempre entendí como un homenaje a esos músicos, siempre con el máximo respeto, y sin calcar las canciones, sino dándoles el toque personal de un grupillo de personas, amantes del Rock, que hasta desafinaban en ocasiones, pero que de alguna manera mostraban su admiración hacia esas bandas. Lo que vendría a ser una celebración rockera a pecho descubierto. Aclarar que esto sucedió entre los años 1996 y 2007 aproximadamente, para os hagáis una idea. Cuando la fiebre de los tributos no se encontraba en esos picos en los que está ahora mismo. No sé si para bien o para mal, pero me resulta muy curioso que de aquellos homenajes monográficos de un único concierto nacieran bandas, como me consta que en algún caso ha sucedido actualmente, motivo de alegría, para qué mentir, aunque no sea lo más común.

Y ciertamente, es muy significativo, que, por entonces, una vez finalizado el concierto en cuestión, las conversaciones que se escuchaban mientras se recogían amplis y se desenredaban cables eran del tipo de: “¿Te gustaría venir a ensayar con mi grupo?”, “Podríamos montar algo juntos y sacar unos temas, ¿no?”, etc…. y no precisamente algo del tipo: “vamos a estirar el chicle y seguir tocando las canciones de otros, que así ya nos garantizamos un público que conozca el repertorio y una serie de conciertos más”.

Afirmo convencido, que es descaradamente más preferible currarse la badana con tus propias ideas y creaciones, aunque gusten menos y puede que carezcan de calidad, que parasitar en demasié sobre las ideas que ya plasmaron e inmortalizaron otros.

Los que tenemos el don de la creatividad musical nulo, como yo, y que sin embargo, disfrutamos abiertamente devorando desde la adolescencia canciones de Rock, Heavy, Metal, etc…. no nos queda otra que rendirnos ante esa inspiración registrada en trabajos musicales y que se nos caiga la baba mientras escuchamos esos discos.

Tengo que admitir, que he asistido a conciertos de grupos tributo. Que incluso he disfrutado, porque, al fin y al cabo, esas canciones que tocan forman parte de mi abecedario musical. Pero también confieso que nunca he sentido un grado de satisfacción plena de un 100% al acabar una actuación de algún grupo tributo. ¿El problema? Pues no sé, es mío, y se debe a que mi mente acaba siempre rebobinando a la raíz del invento, que no es otra que la banda o solista dueño y señor de las canciones originales. Y lo otro, sin que suene peyorativo, me parece una copia. Pero claro, eso lo dice uno al que tampoco le gustan ni las adaptaciones literarias ni los remakes cinematográficos; y que el hecho de que alguien emplee su tiempo, su don, o su cabezonería a la hora de insistir, intentando atrapar una melodía o un riff, le sigue pareciendo una de las cosas más mágicas que posee el ser humano. Las musas no visitan a nadie si no le ven currarse su propia historia a base de tiempo invertido y restado de otras actividades, sean familiares u ociosas.

Por eso, cuando ves que has creado, lo que sea, con sus influencias incluidas; es algo de lo que no debes huir nunca, al contrario, es un motivo por el que estar muy orgulloso. Subrayar que todo el mundo ha sido salpicado previamente por esa fuente perteneciente a otro, el que llegó o lo hizo antes. Las influencias son mapas a seguir en la mayoría de los casos. Pero cuando se enciende la chispa de la creatividad, la satisfacción te llena plenamente porque es tuyo. Y deja de serlo en el momento en el que se hace público, sí, pero siempre te pertenecerá, de algún modo, no te quepa la menor duda de ello.

De tal forma, deberíamos hacer una reflexión, aparte de que el mercado musical ha cambiado, y pensar fríamente, sin polémicas, acerca del flaco favor que los grupos tributo han hecho a muchas bandas que intentaban sacar la cabeza. Un detalle: hablando un día con un miembro de un grupo que conozco y que intentaban hacerse un hueco a base de picar piedra aquí y allá, me comentaba con una mistura de resignación e impotencia al mismo tiempo, que el circuito de salas y fiestas de barrios o pueblos, se estaba estrechando para bandas nuevas con repertorio propio, pues ese espacio lo estaban ocupando las bandas tributo, que aseguraban un listado de canciones que casi todos los asistentes conocían de pé a pá. Por lo tanto, disfrute (y cash) asegurado para los promotores.

Ya veis que no he tocado el tema de los derechos de autor, ni si se le rinde un homenaje a dicha banda, ni si como es que ya no existen… es una forma de poder recrearse en comunión alrededor de esos himnos rockeros, etc. Para mí, se trata únicamente de una sensación que nace de dentro, y que, aunque admire a esos grupos tributos por la manera en que puedan clavar las canciones y tal (recuerdo que tengo amigos en esas bandas), mi balanza personal, siempre se declinará a favor del que se escurre el seso en pro de contribuir con canciones nuevas al ya de por sí ultrajado panorama del rock en este país.

Por tal razón, agradeceré siempre que asista a un concierto de una banda primeriza que en los bises se marquen un “Maneras de vivir”, un “No hay tregua”, o un “Dolores se llamaba Lola”, por muy manidos que estén; porque si antes me han expuesto todo su repertorio propio, con su sello personal… tendré claramente la sensación de que no existe una mejor carta de presentación que pueden ofrecer. Y ya sólo por esos se habrán ganado mi aplauso.

Añadir que lo de caracterizarse como el artista o banda a la que se rinde homenaje, es algo muy serio, y la línea que traza la frontera entre lo digno, lo curioso y lo patético es muy fina. A veces, intentando mostrar respeto hacia la banda a la que se rinde tributo, se les llega a faltar el respeto con según qué parodias. El rock es algo más que un concurso de imitadores.

Salud y Rocanrol amigos.

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